martes, 16 de diciembre de 2014

EL PRECIO DEL PETRÓLEO


El petróleo vuelve a convertirse en un factor importante para las perspectivas económicas de los países. Tras un período de cierta estabilidad, la cotización ha caído en más del 35% desde junio pasado. 

Los cambios bruscos en el precio del petróleo han provocado en el último medio siglo perturbaciones importantes. Las consecuencias negativas para los países importadores comenzaron en la década de los años setenta del siglo pasado, con las guerras de Oriente Medio y la formación del cartel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Las subidas fueron tan importantes que el precio se duplicó a lo largo de la década. 

El petróleo osciló en torno a los 20 dólares por barril en los años noventa, pero a partir de la guerra de Irak (2003) y con el aumento de la demanda de crudo por parte de China y la India, los precios experimentaron grandes subidas, hasta alcanzar en 2008 los 140 dólares del barril, tal como se ve en el siguiente gráfico:


Hay que tener en cuenta que los precios del crudo están en dólares nominales, sin descontar las subidas del IPC, y que al apreciarse el euro frente al dólar, el coste de las importaciones se hizo menos pesada para Europa 

La crisis del petróleo de los años setenta coincidió con una etapa de profunda inestabilidad política en España por los últimos años de la dictadura y los albores de la nueva democracia. Se tardó en reaccionar ante la crisis, debido a que el país estaba más centrado en la transición política que en las fluctuaciones económicas. 

El resultado fue la entrada en una recesión, con desequilibrios presupuestarios, fuerte crisis industrial y energética, alta inflación y desempleo creciente. El intento de salida de la crisis se plasmó en los Pactos de la Moncloa de 1977, que impusieron sacrificios a los ciudadanos a cambio del establecimiento del Estado del Bienestar

La subida del precio del petróleo de 1992-1993, formando ya el país parte de la Comunidad Económica Europea, provocó una crisis corta, que el Gobierno afrontó con un programa de estabilización y las tradicionales devaluaciones de la peseta.

Los incrementos del petróleo provocan siempre un alza del IPC y una disminución del PIB, pero los efectos negativos se han reducido casi a la mitad entre las crisis de los 70 y los padecidos en los años 2000. Una explicación suele ser que, al tener menos capacidad de negociación, los trabajadores se han mostrado más dispuestos a aceptar una reducción de los salarios, absorbiendo así una parte de las consecuencias negativas para las empresas. 

Otra posible explicación sería la mayor eficiencia en el uso de la energía. La cantidad que se necesita para conseguir una unidad de producto ha disminuido, con lo cual el efecto en los costes de la subida del petróleo va siendo cada vez menor. 

Parece que en los últimos meses estamos asistiendo a un cambio notable en la trayectoria de los precios del petróleo. Los miembros de la OPEP no llegaron a un acuerdo para reducir la producción de crudo en la reunión celebrada a finales de noviembre en Viena, y la fuerza de Arabia Saudí y los países del Golfo se ha impuesto a la de Estados como Ecuador, Venezuela y Rusia, que defendían un recorte de la producción para elevar los precios, debido a que sus presupuestos dependen de forma significativa del precio del crudo. 

Por ahora, la estrategia de la OPEP (Arabia Saudí produce la tercera parte del cártel) ha consistido en aumentar la producción. Este incremento, junto al crecimiento observado en EEUU en la producción obtenida a través del “fracking”, se ha traducido en exceso de oferta de crudo, que ha llevado al barril a una caída superior al 35% en lo que va de año. 

Una de las consecuencias de la bajada de los precios del crudo será que la inflación continúe muy baja en el corto plazo en la mayoría de las economías avanzadas. Además, la combinación de un petróleo con precios más bajos y un euro más barato debería servir para activar en los próximos trimestres la renqueante economía de la Eurozona.

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