martes, 12 de mayo de 2015

NECESIDAD DE AHORRO

La necesidad de orientar el cambio de modelo productivo español  hacia el fortalecimiento de las actividades industriales, que los medios de comunicación están aireando con frecuencia, precisa de un esfuerzo para incrementar el capital físico (inversión) de las empresas.

Una de las vías para conseguirlo sería la producción interna de bienes de capital, con lo que habría de reducirse el volumen de los bienes de consumo. Otra opción consistiría en recurrir a la importación de bienes de equipo desde el exterior. 

El problema es que España tiene ya una elevada deuda con otros países y, por tanto, carece de margen para seguir recurriendo a financiación extrajera. En consecuencia, tendrá que compensar las importaciones exportando productos del país. En tal caso tampoco se podrá consumir una parte de la producción propia, porque habrá que transferirla a otros países, es decir, que se tendrá que aumentar el ahorro (renunciar al consumo) para exportar.

La inversión

Tras la profunda caída del 2012, la inversión en bienes de equipo ha ido incrementándose trimestre a trimestre, como observamos en el siguiente gráfico, a un ritmo anualizado superior al 10%. 

En el conjunto de la formación bruta de capital fijo (inversión), los últimos datos del INE reflejan en el año 2014 por primera vez desde el inicio de la crisis un incrementó, alcanzando en su conjunto en torno al 19% del PIB.

El ahorro 

Hará falta un incremento de ahorro para poder financiar el esfuerzo inversor. Pero desde 2010 la tasa de ahorro de los hogares, uno de los componentes del ahorro nacional, había ido descendiendo, debido a la reducción de la renta disponible, sobre todo por el alto nivel de desempleo. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2014 la tasa de ahorro de los hogares se situó en el 9,8% de la renta disponible, un descenso de 0,6 puntos respecto del año anterior. El ahorro bruto total no superó en el año 2013 (último dato de Eurostat) el 19% del PIB.

Como consecuencia de la inversión y el ahorro total del país, en el siguiente gráfico podemos observar la evolución de la denominada capacidad/necesidad (superávit o déficit) de financiación del país: 

Tras más de una década de necesitar ahorro extranjero para financiar sus inversiones, la economía española consiguió generar en el año 2013 una capacidad de financiación (superávit) del 2,1% del PIB, pero en el año 2014 ya había descendido al 1%. 

La falta de ahorro interno suficiente para invertir en tecnología, instalaciones y bienes de equipo que aceleren el aumento de la productividad puede ralentizar la puesta en funcionamiento de nuevas actividades que aporten empleos estables y de calidad. 




martes, 5 de mayo de 2015

FUNCIONES DE LOS BANCOS CENTRALES

Hasta la Primera Guerra Mundial, los países se regían por el patrón oro, un sistema en el que las autoridades monetarias fijaban el precio de sus monedas en términos de oro. El tipo de cambio entre dos monedas venía determinado a partir de la cantidad de oro por la que se intercambiaba cada una. El sistema tuvo su mayor importancia entre 1870 y 1914. 

Los bancos centrales, que son las instituciones financieras que emiten las monedas y controlan las políticas monetarias de los países, además de tener unas funciones más reducidas que en la actualidad, contaban en el sistema de patrón oro con escaso poder para crear dinero al tener que limitarse al volumen de reservas disponibles de ese metal. 

En tales circunstancias, la evolución de los precios dependía de los descubrimientos de minas de metales preciosos. Con el volumen de reservas mundiales estancado y la producción de los países en crecimiento, los precios tendían a descender, lo cual era fuente de problemas. Los grandes descubrimientos, como los que se dieron en Latinoamérica en los siglos XV y XVI, provocaban subidas de precios elevadas, con algunos súbitos enriquecimientos y, en general, situaciones poco satisfactorias. 

Cuando se suprimió la referencia al patrón oro, los bancos centrales se quedaron con la potestad de crear dinero ilimitadamente. Al principio, en la década de 1930, adoptaron una política muy conservadora, hasta el punto de negarse a crear la liquidez necesaria para salvar las instituciones financieras durante la Gran Depresión, con la consecuencia inevitable de quiebras bancarias en serie. 


Podemos observar en el gráfico la capacidad de los bancos centrales para crear dinero. En el caso de la Reserva Federal, el banco central norteamericano, la ampliación de su Balance desde 2008 ha supuesto un incremento del 400% de su situación en diciembre de 2014. 

El Banco Central Europeo (BCE), que ha tardado más tiempo que la Reserva Federal en tomar medidas de expansión monetaria, inició en el pasado mes de marzo su esperado programa con las compras masivas de deuda pública en el mercado secundario, a través de las instituciones monetarias de cada país, por 60.000 millones de euros al mes, que supondrá un incremento de su balance por encima del billón de euros para el año 2016.

A partir de la Gran Depresión de 1929, se admite en general que la función principal de los bancos centrales es garantizar la estabilidad del sistema financiero, adoptando el papel de “prestamista de última instancia”. Así, la política monetaria debe centrarse en garantizar un crecimiento estable del nivel de precios.

Tal como afirma Piketty, los bancos centrales no crean riqueza, sino que la redistribuyen. Con la expansión cuantitativa reciente, el BCE no aumenta la riqueza nacional, puesto que se limita a prestar dinero. La operación crea activos y pasivos financieros que se compensan mutuamente. Lo importante viene después, con el efecto que produce esa política monetaria en la economía real. Los bancos centrales tienen el poder de evitar la quiebra de un banco prestándole dinero, pero no pueden obligar a las empresas a invertir ni a las familias a consumir. Si el préstamo del BCE permite aumentar la inversión empresarial y favorece el crecimiento del PIB, se incrementan los ingresos y la riqueza de los países. 

La fortaleza del banco central radica en su capacidad para crear dinero de forma inmediata e ilimitada y entregarlo a una institución o a un Gobierno. La debilidad está en su escasa capacidad para decidir a quién dar el préstamo, por qué importe y a qué plazo. 

Por ello, cuando el poder público decide acudir en ayuda de ciertos sectores de la economía real, son los Gobiernos y no los bancos centrales los que se ocupan del destino y la gestión de los fondos, porque se requiere la implicación de las instituciones democráticas.

martes, 28 de abril de 2015

CRECIMIENTO DE LA DEUDA PÚBLICA

Los Estados tienen dos formas básicas alternativas de financiar sus gastos: recaudar impuestos o endeudarse. En términos de justicia y de eficiencia resulta preferible recurrir a los impuestos.

Sin embargo, en la última década, los Gobiernos de los países desarrollados están inmersos en un profundo proceso de endeudamiento, que alcanza en promedio a un 90% del PIB, el más elevado desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.


En el gráfico, recogido de “El Captor”, aparecen las más importantes potencias económicas mundiales, ordenadas de izquierda a derecha, de mayor a menor volumen de PIB. Destacan los altos niveles de endeudamiento sobre el PIB de Japón (245,4%), Italia (130,6%), EE.UU (108,1%) y Bélgica (100,3%). Como contraste, China tiene un endeudamiento público del 21,3% y Rusia del 10,4%.

En el caso español, como continúa sumando déficits públicos anuales (5,7% en 2014), sigue creciendo la deuda pública, que en este año sobrepasará el 100% del PIB. Las normativas europeas obligan a reducir el volumen de deuda pública de cada país al 60% en el año 2020.

En el siguiente gráfico tenemos la evolución de la deuda pública española en los últimos cuatro años, en millones de euros:


El  endeudamiento de 743.000 millones en el año 2011 se incrementó hasta superar el billón de euros (1.034.000 millones) en 2014 (97% del PIB), con un aumento del 7% en el último año.

Esta situación generalizada de endeudamiento es consecuencia de la distribución de la riqueza. Como dice T. Piketty en su reciente libro “El capital en el siglo XXI”, “el mundo rico es rico; son los gobiernos los que  son pobres”.


Resulta paradójico que a Europa,  el continente con patrimonios privados más grandes del mundo, le esté costando superar su crisis de endeudamiento. 

martes, 21 de abril de 2015

LA RIQUEZA PATRIMONIAL


Aunque la desigualdad se mide habitualmente a través de la renta o ingreso de las personas,    el patrimonio acumulado por cada individuo puede ser su manifestación más apropiada, porque refleja mejor el auténtico poder económico.

Casi todo el mundo dispone de renta, sea en forma de salario, interés, dividendo o subsidio, pero muchos no poseen patrimonio,  y en algunos prevalecen las deudas.

En el siguiente gráfico, elaborado a partir de los datos de un informe de Credit Suisse, “ Global Wealth Report”, recogemos la distribución del patrimonio español entre la población en el año 2014:


Como podemos observar, el 1% más rico de la población española posee el 27% de la riqueza total y el siguiente 9% en nivel de patrimonio acumula un 28,6%, por lo que el 10% del conjunto más acaudalado tiene más de la mitad de la riqueza del país (55,6%).

La zona intermedia, que abarca el 50% de la población, acumula un 39% de la riqueza patrimonial y, por último,  el 40% restante no posee más que un 5,4%. Dentro del mismo, el 10% más bajo tiene un patrimonio negativo, es decir, más deudas que valores de activo.

Utilizando el indicador “Palma” (10/40), si dividimos la participación en la riqueza del 10% más elevado entre la correspondiente al 40% con menos patrimonio, el cociente nos da 10,3. Quiere decir que la riqueza que posee el grupo superior es 10 veces la que tiene el 40% del nivel más bajo.

Este mismo tipo de cálculo, utilizando las rentas o ingresos anuales para España nos daba 1,38 (ver entrada del 23 de marzo). Como podemos comprobar,  la distribución de la riqueza patrimonial entre la población es mucho más desigual que la correspondiente a los ingresos anuales.

En la cúpula de riqueza del 1%  se mueven quienes controlan el poder económico en España, a través de participaciones en empresas estratégicas y representantes en otros muchos Consejos de Administración.


Las puertas giratorias, la financiación de medios de comunicación importantes, los laboratorios de pensamiento y otros grupos de presión son mecanismos que permiten a los holgadamente ricos ejercer un poder político creciente, al tiempo que van incrementando sus abultados patrimonios. 

martes, 14 de abril de 2015

EVOLUCIÓN DEL DÉFICIT PÚBLICO

El Gobierno ha anunciado que el déficit público, la diferencia entre los ingresos y los gastos de las Administraciones Públicas (Estado central, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y Seguridad Social), se situó al terminar 2014 en el -5,7% del PIB, dos décimas más negativo que el objetivo que se había planteado, pero cumpliendo con la meta pactada al final con las autoridades europeas, fijada en el -5,8%.

Por lo tanto, en el año 2014, el conjunto de las Administraciones Públicas gastó en torno a 60.000 millones más de lo que ingresó, cuando un año antes el desfase había sido de 66.400 millones. Así, el déficit público se habría reducido en 2014 en 6.400 millones de euros, gracias al aumento de los ingresos fiscales por el crecimiento económico, la reducción del subsidio de desempleo y la caída del coste de financiación de las nuevas emisiones de deuda pública como consecuencia de la expansión monetaria decidida por el Banco Central Europeo. 

En el siguiente gráfico tenemos la evolución del déficit presupuestario español en los últimos veinte años:
Un país puede incurrir en déficit público porque se halla en recesión y disminuye su capacidad de recaudar impuestos. Es lo que le ha ocurrido a España desde el año 2008. Cuando hay menos actividad económica en un país, la recaudación desciende por IRFP, IVA y también por el impuesto sobre los beneficios de las empresas. 

Hay aumentos de gastos públicos que no son consecuencia de una decisión discrecional del Gobierno. Por ejemplo, la prestación por desempleo, que se activa de manera automática por la normativa vigente. Ese tipo de gastos se denominan “estabilizadores automáticos”, porque al inyectar dinero a las familias en épocas de recesión ayudan a estabilizar la economía. 

Por lo tanto, hay un déficit público de tipo “cíclico”, cuando corresponde al originado por un descenso de la actividad económica, y otro de tipo “estructural”, si el déficit se debe a un desequilibrio permanente de financiación del gasto público, es decir, que se origina con independencia del nivel alcanzado por la actividad económica. 

El concepto de déficit estructural resulta de difícil precisión técnica y está sujeto a diferentes interpretaciones. Los estudios económicos, a través del PIB potencial, deben fijar qué parte del déficit corresponde al empeoramiento de la situación económica (cíclico) y qué parte corresponde a una estructura fiscal inadecuada o deficitaria (estructural). 

Como observamos en el gráfico, este año España debe reducir su déficit total (conjunto de cíclico y estructural) desde el 5,7% del año anterior al 4,2% del PIB, lo cual supone un ajuste en torno a 15.700 millones de euros. 

No va a ser fácil conseguir ese objetivo, porque este año ha entrado en vigor la reforma fiscal que tiende a reducir los ingresos en el IRPF y en Sociedades. 

Por ello, aunque las nuevas perspectivas de crecimiento económico vayan a mejorar los ingresos públicos, el Banco de España prevé un incumplimiento del objetivo indicado, y sitúa el probable déficit del 2015 en el 4,5%, por lo que cabe esperar medidas para ajustarlo. En consecuencia, la época de las estrecheces presupuestarias no parece que haya pasado.










martes, 7 de abril de 2015

LOS SECTORES ECONÓMICOS

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado las cifras desagregadas del PIB del año 2014, que acabó con un crecimiento anual del 1,4%. El PIB representa la producción interna del país a precios de mercado a lo largo del año.

En el siguiente gráfico tenemos la evolución del último quinquenio.


Tras alcanzar el valor de 1,11 billones de euros en 2008, el PIB anual fue descendiendo hasta 2013 y ha repuntado en el pasado año a 1,05 billones, con una caída acumulada, en euros corrientes, del 5,2% en seis años. Según el Banco de España, en el 2015 se está prolongando la trayectoria expansiva del año pasado. La tasa intertrimestral de enero-marzo ha crecido un 0,8%.

En el siguiente cuadro tenemos el PIB desglosado, los valores de la oferta de los diferentes sectores de actividad en el año 2008, al comienzo de la crisis, y en el año 2014, en millones de euros


Los cambios que más destacan en los valores sectoriales son la caída importante de la construcción en cerca de 60.000 millones de euros, perdiendo la mitad de su participación en el PIB; el leve descenso del sector industrial, con casi 15.000 millones menos, y la reducción en más de 17.000 millones en las actividades financieras y de seguros.

Los descensos señalados se han contrarrestado parcialmente con avances provocados por el turismo, mejorando las actividades de comercio, transporte y hostelería, por 7.500 millones; el creciente volumen de las actividades inmobiliarias, por 25.000 millones, en su mayoría rentas imputadas a los propietarios de viviendas, y el incremento de los gastos de las Administraciones Públicas, en 5.700 millones


Como podemos apreciar, la comparación de la oferta productiva al comienzo de la crisis, y la lograda en el 2014 no permite apreciar que se haya avanzado mucho en el cambio del modelo productivo español hacia el fortalecimiento de la industria y los servicios de actividades profesionales,  un objetivo muy aireado en los últimos años.  

martes, 31 de marzo de 2015

CORRIENTE MIGRATORIA

Se ha abierto de nuevo en España una corriente migratoria hacia otros países europeos, fenómeno que tuvo un antecedente en las décadas sesenta y setenta del pasado siglo, y que acabó tras la convulsión económica que provocó la enorme subida del precio del petróleo. Más tarde, tras la entrada en la Comunidad Europea, España se convirtió en receptor de trabajadores extranjeros.


A modo de panorama del mercado laboral, veamos en un gráfico la evolución del total de activos y parados a lo largo de los dos últimos años. 

Podemos observar que el número de activos (columnas azules), que al final del año 2012 era de 23.360.000, inicia un descenso hasta situarse en el 2014 en 23.027.000, es decir, se reduce en 333.000 personas.

En este descenso influye, además del flujo migratorio, el envejecimiento de la población, con la caída de las personas en edad de trabajar. En tasa de actividad (Población activa / Población mayor de 16 años), la caída fue del 60,23% al 59,77%.

En el mismo período, entre los años 2012 y 2014, la tasa de paro (columnas rojas del gráfico) descendió de 6.021.000 a 5.458.000, es decir, en 563.000 trabajadores. Por lo tanto, la reducción de la población activa es la que ha provocado el 60% de la caída en el paro, y el 40% restante obedece al crecimiento del empleo.

En el colectivo de jóvenes españoles menores de 25 años, 2014 terminó con un desempleo del 52,1%s, bastante más del doble de la media europea (22%). 

Los que encuentran la forma de poder trabajar se enfrentan a elevados niveles de precariedad laboral, con retribuciones próximas al Salario Mínimo Interprofesional (648,60 euros al mes en 2015). De ahí que busquen alternativas: emigrar o prolongar la formación a la espera de mejores oportunidades.