martes, 18 de octubre de 2011

INDICADORES DE DESARROLLO



Comentábamos en la entrada sobre indicadores económicos que el PIB es la referencia tradicional para medir el crecimiento, porque es una variable de la que se disponen datos con regularidad. También advertíamos sobre algunos límites de este indicador: sólo calcula transacciones monetarias, pasa por alto aspectos distributivos, no descuenta la inutilización de recursos...

Muchos economistas vienen señalando que utilizar una unica dimensión para evaluar el desarrollo de un país supone una aproximación deficiente. Una forma de mejorar el análisis consiste en construir indicadores multidimensionales que tengan en cuenta varios aspectos relacionados con el desarrollo.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) va más allá del crecimiento económico, en busca del desarrollo humano, que lo identifican con “la creación de un entorno en el que las personas puedan desarrollar su máximo potencial y llevar adelante una vida productiva y creativa de acuerdo con sus necesidades e intereses”.

La ONU añade que, además del incremento de ingresos, se busca un “mayor acceso al conocimiento, mejores servicios de nutrición y salud, medios de vida más seguros, protección contra el crimen y la violencia física, una adecuada cantidad de tiempo libre, libertades políticas y culturales y un sentido de participación en las actividades comunitarias. El objetivo del desarrollo es crear un ambiente propicio para que la gente disfrute de una vida larga, saludable y creativa”.

El desarrollo es, por tanto, mucho más que el crecimiento económico, que constituye sólo un medio, aunque muy importante, para que cada persona tenga un abanico de oportunidades más amplio.

Por eso, desde  1990  se viene calculando   el “Índice de Desarrollo Humano” (IDH), elaborado por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo)  con  base  en las ideas desarrolladas por el economista bengalí Amirtya Sen,   premio Nobel de Economía.

El IDH es un indicador social que promedia  tres parámetros: a) esperanza de vida al nacer; b) tasa de alfabetización de adultos y de duración de la educación obligatoria, y c) PIB por habitante.  

El informe del año 2010 introduce tres nuevos índices sobre aspectos importantes de la distribución del bienestar: la desigualdad, la equidad de género y la pobreza.

El indicador ajustado por la desigualdad (IDH-D) tiene en cuenta el aspecto equitativo en la distribución de las dimensiones estudiadas entre la población. El informe estima una pérdida media debida a la desigualdad total del orden del 22%, que va desde un 6% en la República Checa a un 45% en Mozambique.

La desigualdad de género (IDG) refleja la desventaja de la mujer en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral. Muestra la pérdida en desarrollo humano debido a la desigualdad entre los logros de mujeres y hombres en dichas dimensiones. 

El indicador de pobreza multidimensional (IPM) identifica múltiples privaciones individuales en materia de educación, salud y nivel de vida, utilizando microdatos de encuestas familiares.

El índice del año 2010* sustituye la media aritmética por la media geométrica como forma de agregar los indicadores que aproximan los logros en salud, educación y bienestar material (la media geometrica se obtiene con la raiz cúbica del producto de los tres índices parciales)

En la relación de los 169 países del mundo que cuentan con estadísticas fiables, Noruega ocupa en el informe 2010 el primer lugar (índice 0,938), seguido de Australia (0,937), Nueva Zelanda (0.907) y EE.UU (0,902). España se encuentra en el número 20 (indicador 0, 863), con una pérdida del 9,7% por desigualdad. 

Los índices señalados vienen a significar el tanto por uno del máximo alcanzable a nivel mundial. Por ejemplo, en el componente sanidad, el PNUD considera el nivel mínimo y máximo de vida 25 y 85 años (diferencia 60). Si España tenía en 2010 una vida media de 82 años, la diferencia es 57 (82-25) y 57 sobre 60 da un tanto por uno o índice 0,95, es decir, que se alcanza el 95% del máximo mundial posible.

 Otro indicador de bienestar nos lo presenta el teólogo Leonardo Boff, recogiendo  las aspiraciones más profundas del ser humano.  Cuenta en uno de sus artículos semanales el caso del Reino de Bután,  encajonado entre China e India, a los pies del Himalaya, muy pobre materialmente.  El diminuto país, con unos 75.000 habitantes, tiene establecido oficialmente el “Indice de Felicidad Interna Bruta”, que se mide, entre otros, “por el buen gobierno de las autoridades, la distribución equitativa del excedente de la agricultura de subsistencia, buena salud y educación, y, especialmente, buen nivel de cooperación de todos para garantizar la paz social”. 


* Informe completo en: http://hdr.undp.org/es/informes/mundial/idh2010/

martes, 11 de octubre de 2011

INDICADORES ECONOMICOS

 

El indicador económico más utilizado por los países es el Producto Interior Bruto (PIB). Con solo una cifra ofrece una buena aproximación a la salud económica de un país. ¿Y qué nos dicen los datos del PIB del grafico?. Pues que la recuperación económica que se vislumbraba al comienzo de este verano se ha vuelto incierta. 

Vemos que el PIB de las economías avanzadas (línea más baja) va a situarse en un crecimiento inferior al 2% tanto este año como en el 2012. La zona euro, por su parte, espera crecer un 1,6% en 2011, que puede descender al 1,1% en el año 2012.  En España, los analistas auguran que este año la tasa de crecimiento rondará en torno al 0,8% y en el próximo se puede situar en el 1,1%,  lo cual aleja las posibilidades de reducir el desempleo en el corto plazo.

El dato del PIB viene de la Contabilidad Nacional y nos da a conocer el valor total de los bienes y servicios producidos en un país durante el año, que al dividirlo entre el número de ciudadanos nos señala  el producto por habitante,  un indicador del bienestar material.

El "Producto" se refiere al valor monetario de los bienes y servicios finales producidos para el mercado durante un año. "Interior" quiere decir lo que se ha producido dentro de las fronteras del país, tanto por los residentes como por los extranjeros.  Y "Bruto" indica que no se ha descontado la depreciación anual o pérdida por el uso  de los equipamientos productivos.

Cada empresa aporta al producto del país su valor añadido, es decir, la diferencia entre los ingresos por ventas que consigue y el coste que tiene que soportar por los suministros que adquiere en el exterior.

Parte de ese valor producido no es renta disponible, es decir, que no llega a los ciudadanos, porque hay que deducir del valor del producto obtenido la depreciación anual del aparato productivo y descontar también los excedentes con los que se quedan las empresas para realizar inversiones, entre otros conceptos.

El País Vasco es la comunidad autónoma con el producto interior bruto (PIB) por habitante más alto en España, un total de 31.314 euros anuales. La media estatal se situó en 23.063 euros por habitante y la de los 27 países de la UE en 24.486 euros

Pero un PIB más elevado no garantiza que el bienestar esté aumentando. Por ejemplo, si unas riadas destruyen una parte considerable de una ciudad, el PIB aumentará a medida que se vaya reconstruyendo, sin tener en cuenta el efecto destructivo ocasionado por las aguas.

Por otro lado, las estadísticas del PIB únicamente tienen en cuenta las transacciones monetarias. Así, si una persona de la familia se queda en casa para cuidar de los niños, esa actividad necesaria no añade ningún valor al PIB. Tampoco considera la situación distributiva de los ingresos generados en el país.

En vista de las deficiencias que tiene el PIB para medir el bienestar de un país, se han ideado otros índices ligados al concepto de “calidad de vida (que los veremos en una próxima  entrada), ya que el bienestar social hay que medirlo por las condiciones reales en que se encuentran las personas respecto a la satisfacción de sus necesidades