martes, 10 de abril de 2012

EL MERCADO DE TRABAJO


En la entrada anterior comentábamos que el mercado de trabajo es uno de los componentes del mercado de los factores productivos. En una economía de mercado, el trabajo se intercambia como un producto más. Como la mayor parte de la población no tiene otro medio de conseguir ingresos que no sea el trabajo, lo ofrece a las empresas, que lo utilizan para producir bienes y servicios.

El precio del trabajo es el salario, que viene determinado de forma significativa  por la situación de la demanda y de la oferta, al igual que sucede con cualquier otro producto que se intercambia en el mercado.
 

El gráfico recoge la demanda de trabajo (D) y la oferta (O), que da lugar al salario de equilibrio S* y el nivel de empleo N*.

La demanda de trabajo

La demanda de trabajo viene dada por la cantidad de trabajadores o de horas de trabajo que necesitan contratar las empresas  para obtener sus productos.

El nivel de demanda depende del coste laboral (salarios, seguros sociales y otras cargas) que se tenga que pagar, del precio de otros factores sustitutivos del trabajo, de la productividad de los trabajadores y de los beneficios que consigan las empresas utilizando el trabajo. 

Pero la demanda de trabajo, como ya indicamos en la entrada anterior, es una demanda derivada, es decir, que es consecuencia de la demanda de los productos que fabrican las empresas. Y en una economía en recesión, como la nuestra, está reduciéndose la demanda interna al bajar tanto el consumo como las inversiones privadas y públicas. 

La oferta de trabajo

La oferta de trabajo está constituida por la cantidad de trabajadores o de horas de trabajo que se ofrecen en un momento dado.

Pero no es suficiente que haya población dispuesta a trabajar, sino que las personas tengan la formación requerida, que puedan desplazarse al lugar donde haya demanda y que sean capaces de aportar el tipo de servicio que se requiere. Es lo que se denomina la empleabilidad, que los gobiernos tratan de impulsar con políticas activas de empleo. 

La dificultad de adecuación a los servicios que requieren las empresas produce  el denominado desempleo estructural, un tipo de paro diferente del que se da por la recesión económica.

Rasgos específicos

Como el trabajo es muy heterogéneo, se dan muchos mercados de trabajo. De hecho, cada profesión tiene un mercado laboral que funciona con características específicas.

No obstante, algunos rasgos de este singular mercado serían los siguientes: a) se actúa a través de sindicados y de organizaciones patronales, más que de forma aislada; b) las partes implicadas están en condiciones muy desiguales, siendo los trabajadores la parte débil, lo cual hace que el Estado establezca con normas legales muchas condiciones

 Situación actual 

En este trimestre, el descenso de la demanda de bienes y servicios, consecuencia de las medidas gubernamentales orientadas a la llamada   “consolidación fiscal”, está reduciendo la demanda de trabajadores, lo cual hace que la curva D del gráfico se desplace a la izquierda, disminuyendo así el número de empleos y también el salario medio. Si hace un par de años sorprendió a muchos encontrarse en la categoría de “mileuristas”, en estos momentos ya se reconoce otro estadio con sueldos todavía menores, los “nimileuristas”.

Las medidas del reciente decreto de legislación laboral, aun pendientes de debatir por los partidos políticos,  vienen a acompañar este movimiento de recorte de las retribuciones laborales en su conjunto

martes, 3 de abril de 2012

LOS MERCADOS DE FACTORES PRODUCTIVOS

La generación de empleo, que se ha convertido en la principal preocupación de los ciudadanos, es un  proceso que trata de explicar el análisis microeconómico a través del funcionamiento de los llamados “mercados de factores”, uno de los cuales es precisamente el mercado de trabajo. 

Sabemos que los mercados de bienes y servicios (productos) de un país funcionan cuando los consumidores disponen de ingresos para comprar y los productores consiguen el personal y los equipamientos precisos para elaborar los bienes y servicios.

Los consumidores logran esos ingresos ofreciendo a las empresas productivas los factores que poseen (trabajo, capital y  recursos naturales) en los mercados de factores. Los productores consiguen también en esos mercados los bienes de capital que necesitan.

En el siguiente esquema puede apreciarse la relación en los dos mercados:
 


Como del ingreso que reciben los sujetos económicos depende su bienestar, el funcionamiento de estos mercados tiene notable influencia en la sociedad y de ahí la presencia del Estado tratando de fijar las reglas básicas de su funcionamiento. 

Características

Una de las características de estos mercados es la interdependencia en el uso de los diferentes factores. Si un factor se encarece, la empresa lo sustituirá por otro. Así ha ocurrido con la sustitución del trabajo por el capital al ir evolucionando las tecnologías.

Otra singularidad es que algunos factores tienen una gran especificidad, lo cual hace que reciban mayor retribución, denominada renta económica. Es lo que sucede con un local de las mismas medidas que otros, pero situado en lugar privilegiado de la ciudad. 

Se dice que la demanda de un factor es una demanda derivada, puesto que depende a su vez de la demanda que espera obtener de los bienes que produzca la empresa que la utiliza. Debido a esta singularidad, las reformas laborales que reduzcan el coste del factor trabajo difícilmente lograrán aumentar el empleo, porque la necesidad de trabajadores en las empresas, como decimos, se deriva de las ventas que consigan en los bienes o servicios que ofrezcan. Puede ocurrir justo lo contrario: si el conjunto de las empresas recortan los salarios, los menores ingresos reducen el consumo de las familias, la demanda de productos desciende y aumenta el desempleo.

La demanda de factores

Las empresas demandan los servicios productivos del factor y el precio que están dispuestas a pagar depende de dos elementos: a) su productividad física, es decir, la aportación a la obtención del bien o servicio que ofrecen las empresas, y b) el precio de este bien o servicio final en el mercado.

La oferta de factores

La oferta de factores, tanto de trabajo como de capital y de recursos naturales, suele ser rígida a corto plazo, por lo que un aumento de demanda por las empresas se traduce de inmediato en subidas de precios de los factores, que se irá corrigiendo,  al aumentar también la oferta, en el largo plazo. 

En la próxima entrada trataremos específicamente de uno de los mercados de factores, el mercado de trabajo.

martes, 27 de marzo de 2012

LEY DE OKUN: CRECIMIENTO Y DESEMPLEO

El desempleo es hoy uno de los mayores problemas que enfrentan muchos  países y, sin duda, una fuente de profundización en la crisis. Además, a  medida que la consolidación fiscal va imponiéndose,  lejos de encontrar vías de salida, la situación empeora. 

Se  ha demostrado que mientras más largo es el período de paro, más difícil resulta conseguir trabajo después, lo que erosiona la base de la economía y deteriora su capacidad productiva en el largo plazo. 

Analizando las causas del desempleo, el economista estadounidense Arthur Okun estableció en 1962 la relación entre el paro y la producción. De manera intuitiva, si disminuye la producción, se utilizan menos insumos productivos, entre ellos el trabajo, por lo que aumenta el desempleo. 

Por ello, la ley Okun establece una relación negativa entre el desempleo y el  PIB, que se puede expresar como:

                 c = Cambio en el PIB / Cambio en el desempleo

El valor del coeficiente  "c" nos dirá cuantos puntos porcentuales tiene que aumentar la producción del país para que disminuya en un punto porcentual el desempleo. Okun lo fijo en su época en 2, es decir, que un 2% de crecimiento del PIB reduce el desempleo un 1%, pero las circunstancias económicas hacen oscilar el coeficiente considerablemente.
 
El profesor Usabiaga ha presentado recientemente un ejercicio sobre la cuestión, respondiendo a la pregunta que hoy día está en la calle:  ¿cuánto debe crecer el PIB real anualmente para que la tasa de paro se reduzca?

En el siguiente gráfico observamos la relación entre ambas variables con datos del período 1990-2008:

La recta de regresión ajustada a la nube de puntos nos viene a indicar que el PIB de España tuvo que crecer por encima del 2,68%, para que la tasa de desempleo se redujera.

Si aplicamos el cálculo al País Vasco, los datos ofrecen la siguiente perspectiva:
 
En este caso la recta tiene en ordenada 0 un valor en abscisas de 1,53%, lo cual indica que es el crecimiento del PIB necesario para no aumentar el desempleo. Es decir, que al País Vasco le ha sido suficiente 1,15% menos de crecimiento que al conjunto del Estado español para no aumentar el desempleo. Ello es debido a que la especialización territorial de algunas actividades y las crisis de ciertos sectores han marcado sensibles diferencias entre las autonomías españolas.

Es muy posible que la crisis actual varíe los patrones de comportamiento de las variables que maneja la Ley de Okun en comparación con el período estudiado, por lo que las regresiones indicadas no pueden asegurar que tengan capacidad para hacer predicciones de lo que podría ocurrir en los años próximos. 

Pero la información aportada sí nos sirve para darnos cuenta de que, en un año en el que se prevé oficialmente, no una subida del PIB, sino un descenso del 1,7%, la posibilidad de reducir el nivel de desempleo de modo significativo tanto en España como en el País Vasco hay que situarla en el largo plazo.

Ello reafirma la idea de que hay que dirigir la economía hacia la creación de empleo y esta vez con un modelo de crecimiento que apueste por la calidad de vida de la población y la conservación del planeta.